Las fallas curriculares de la educación Básica y media en Colombia
Las estructuras curriculares de la
mayoría de las instituciones educativas poseen 2 grandes falencias que
se evidencian en los problemas actuales de la sociedad, y en la
inutilidad del título de bachiller: (1) la falta de un programa que
genere un ser íntegro a nivel ético y crítico, y (2) la falta de
materias que enseñen oficios técnicos.
El primer problema se presenta
principalmente en los colegios públicos -aunque puede trascender a los
colegios privados- que no le dan importancia a la formación espiritual
del ser humano. Si bien este problema no sólo depende de la escuela, ya
que la familia es el principal formador ético y crítico del menor, es
necesario ver que ante la imposibilidad de muchos padres para ofrecer
esto, corresponde a la escuela llenar ese vacío familiar.
El problema ético de la educación es
bastante grave puesto que al estudiante no se le ha dado una formación
con base en valores como el respeto, la igualdad, la tolerancia y la
solidaridad, lo que genera la incapacidad del estudiante para enfrentar
de manera correcta a los diferentes tipos de problemas que posee la vida
del ser humano, como un ser social. Esto va llevar a violar al
estudiante o egresado, los derechos de los demás innecesariamente para
hacer valer su posición o sus necesidades. Esta carencia lleva
concretamente a la violencia, el vandalismo y la delincuencia, puesto
que el estudiante no entiende que existen medios alternos para la
solución de los problemas, lo que aumenta uno de los grandes problemas
de la nación. Como ejemplo de esto quiero mencionar la tolerancia que
existe de por parte de la población a la mafia, al paramilitarismo, a la
guerrilla y la preferencia por solucionar los problemas por medio de
los puños o las armas.
Para solucionar este problema es
necesario la creación de una asignatura donde se busque la generación de
un ser íntegro “espiritualmente”, que pueda desarrollarse dentro de la
sociedad correctamente, enfrentando sus obstáculos luego de analizar que
gana y que pierde si realiza cierto acto. Hay asignaturas de ética y
valores en algunos colegios pero la intensidad horaria, y el enfoque mal
dado no permite que estos sean eficaces.
El segundo problema es más general, ya
que lo van a poseer la mayoría las personas que no puedan ingresar a la
educación superior, puesto que encontrarán muchas dificultades para
conseguir un trabajo ya que en Colombia un título de bachiller no sirve
para nada si se trata de buscar empleo.
Al existir una oferta muy reducida y
costosa por parte de la educación superior en Colombia, muchos egresados
se ven obligados a buscar trabajo, pero al enfrentarse a la realidad,
se dan cuenta que lo que necesitan los empleadores son personas que
manejen un oficio técnico y que tengan experiencia laboral, cosas que no
dan la escuela, por lo que se hace necesario la tecnificación de la
instituciones educativas.
La calidad de la educación
La calidad en la educación es el problema
más importante en Colombia, y es el gran punto de quiebre entre la
escuela pública y la privada, puesto que aunque la educación ofrecida
por el estado es gratuita, en la gran mayoría de las instituciones no se
le ofrece una educación idónea al estudiante.
Existen algunos colegios estatales
buenos, pero generalmente para poder ingresar se necesitan “palancas” ya
que que los cupos son muy pedidos, y generalmente no cubren la demanda.
Entonces, los padres se ven obligados a buscar un colegio privado para
sus hijos en busca de calidad, pero muy pocos lo logran, debido a que
la mayor parte de la población no puede acceder a estas instituciones
por sus altos costos. Aunque en el mercado de lo privado se pueden
conseguir colegios desde 70.000 pesos, y hay colegios parroquiales que
ofrecen una formación íntegra en valores a bajos costos (en comparación
con otros colegios privados), para una familia que sobrevive con un
salario mínimo al mes es imposible invertir esos 70.000 pesos, puesto
que existen otras necesidades como la alimentación, el transporte, los
servicios públicos, etc. Sin estos gastos el ser humano no puede vivir o
trabajar, por lo que el joven sólo puede acceder a lo que el Estado
ofrece.
Al ingresar a la escuela pública el
estudiante no va a recibir una educación de calidad, por lo que al
presentar el examen de estado ICFES obtendrá un mal puesto que no le
permitirá acceder a la universidad pública, y al graduarse no encontrará
en qué ocuparse.
El problema de calidad en la educación pública tiene dos causas: el
fomento de la mediocridad por parte del estado y la falta de apoyo al
docente.
El estado, en su afán de dar cobertura y
gastar poco dinero en educación, creó el infame decreto 230 de 2002, que
trajo como consecuencia que los docentes y el consejo académico de las
instituciones educativas no pudieran rajar más del 5% de los
estudiantes (art. 9), por lo que si en un curso de 30 personas había un
muchacho que perdía 12 materias, otro 11 y un último 10, sólo podía
perder el de 12 asignaturas. Esto trajo como consecuencia que muchos
jóvenes pasaran todo su colegio sin perder el año, no gracias a sus
conocimientos sino a que siempre hubo alguien peor que ellos.
Cuando un estudiante de este tipo sale
del colegio, no puede hacer nada porque su ICFES es muy malo, y esto no
le permite ingresar a la educación superior, o la militar en algunos
casos. Este pésimo resultado en el examen se da porque el estudiante no
puede leer bien, no sabe álgebra, trigonometría y cálculo, no aprendió
sobre ciencias y, aunque el colegio le quiso exigir, la ley no lo
permitió. Aunque esta norma “murió” el año pasado por el decreto 1290 de
2009, generaciones completas quedaron marcadas por sus nefastos
efectos. Esto se ejemplifica en que los docentes y el estado prevén que
la “mortandad” de los estudiantes con respecto a su año electivo
aumentará considerablemente en los próximos años, ya que el estudiante
no tenía necesidad de esforzarse antes del 2010 para aprobar el año, y
viene acostumbrado a un ritmo de mediocridad.
Otro problema es la falta de apoyo del estado hacía el docente que,
por razones de presupuesto, limitaciones burocráticas y falta de
estímulos, no se esfuerza por ofrecer más allá de lo que dice el libro y
obliga la ley.
La educación privada sin responsabilidad ética
Muchos de los colegios privados no
ofrecen una educación de calidad simplemente porque no son instituciones
constituidas con el fin de generar conocimiento hacia sus estudiantes,
sino que buscan generar una alta ganancia para sus propietarios.
Por mandato constitucional los
particulares pueden constituir instituciones educativas (art. 68), pero
en algunos casos por la ambición de sus propietarios y la necesidad de
una educación mejor que la estatal, estos colegios se convierten en
instituciones de la mediocridad.
Hay colegios que cobran pensiones no muy
costosas a los particulares, pero muchas veces estas escuelas contratan
profesores poco preparados, no invierten en investigación y mucho menos
en infraestructura, por lo que sus egresados salen mal preparados y el
dueño del colegio muy enriquecido a costa de la necesidad de los demás.
Generalmente estas instituciones dan una educación superior a la
estatal, pero eso no significa que la educación sea la adecuada, por lo
que los egresados de los denominados “colegios de garaje” van a tener
muchos problemas para acceder a la educación superior y enfrentarse a
ella.
Lo ideal sería que el estado regulara de
manera más rigurosa estas instituciones, pero como éste ofrece una
educación inferior, obviamente si regulara de manera correcta estos
establecimientos, violaría la igualdad de derechos entre el estado y los
establecimientos educativos privados, ya que al estado se le exigiría
menos obligaciones que a la persona privada. Existen colegios privados
no muy costosos que dan una formación relativamente buena a sus
egresados, y aunque poseen exámenes de admisión y se necesitan
generalmente contactos para entrar, esto es la muestra de que se puede
dar una educación privada sin ánimo de lucro.
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