jueves, 26 de julio de 2012

PROBLEMAS DE LA EDUCACION COLOMBIANA.

Las fallas curriculares de la educación Básica y media  en Colombia
Las estructuras curriculares de la mayoría de las instituciones educativas poseen 2 grandes falencias que se evidencian en los problemas actuales de la sociedad, y en la inutilidad del título de bachiller: (1)  la falta de un programa que genere un ser íntegro a nivel ético y crítico, y (2) la falta de materias que enseñen oficios técnicos.
El primer problema se presenta principalmente en los colegios públicos -aunque puede trascender a los colegios privados- que no le dan importancia a la formación espiritual del ser humano. Si bien este problema no sólo depende de la escuela,  ya que la familia es el principal formador ético y crítico del menor, es necesario ver que ante la imposibilidad de muchos padres para ofrecer esto, corresponde a la escuela llenar ese vacío familiar.
El problema ético de la educación es bastante grave puesto que al estudiante no se le ha dado una formación con base en valores  como el respeto, la igualdad, la tolerancia y la solidaridad, lo que genera la incapacidad del estudiante para enfrentar de manera correcta a los diferentes tipos de problemas que posee la vida del ser humano, como un ser social. Esto va llevar a violar al estudiante o egresado, los derechos de los demás innecesariamente  para hacer valer su posición o sus necesidades. Esta carencia lleva concretamente a la violencia, el vandalismo y la delincuencia, puesto que el estudiante no entiende que existen medios alternos para la solución de los problemas, lo que aumenta uno de los grandes problemas de la nación. Como ejemplo de esto quiero mencionar la tolerancia que existe de por parte de la población a la mafia, al paramilitarismo, a la guerrilla y la preferencia por solucionar los problemas  por medio de los puños o las armas.

Para solucionar este problema es necesario la creación de una asignatura donde se busque la generación de un ser íntegro “espiritualmente”, que pueda desarrollarse dentro de la sociedad correctamente, enfrentando sus obstáculos luego de analizar que gana y que pierde si realiza cierto acto. Hay asignaturas de ética y valores en algunos colegios pero la intensidad horaria, y el enfoque mal dado no permite que estos sean eficaces.

El segundo problema es más general, ya que lo van a poseer la mayoría las personas que no puedan ingresar a la educación superior, puesto que encontrarán muchas dificultades para conseguir un trabajo ya que en Colombia un título de bachiller no sirve para nada si se trata de buscar empleo.
Al existir una oferta muy reducida y costosa por parte de la educación superior en Colombia, muchos egresados se ven obligados a buscar trabajo, pero al enfrentarse a la realidad, se dan cuenta que lo que necesitan los empleadores  son personas que manejen un oficio técnico y que tengan experiencia laboral, cosas que no dan la escuela, por lo que se hace necesario la tecnificación de la instituciones educativas.


La calidad de la educación
La calidad en la educación es el problema más importante en Colombia, y es el gran punto de quiebre entre la escuela pública y la privada, puesto que aunque la educación ofrecida por el estado es gratuita, en la gran mayoría de las instituciones no se le ofrece una educación idónea al estudiante.
Existen algunos colegios estatales buenos, pero generalmente para poder ingresar se necesitan “palancas” ya que que los cupos son muy pedidos, y generalmente no cubren la demanda. Entonces, los padres se ven obligados a buscar un colegio privado para sus hijos en busca de calidad, pero muy pocos lo logran, debido a que la mayor parte de la población no puede acceder a estas instituciones por sus altos costos. Aunque en el mercado de lo privado se pueden conseguir colegios desde 70.000 pesos, y hay colegios parroquiales que ofrecen una formación íntegra en valores a bajos costos (en comparación con otros colegios privados), para una familia que sobrevive con un salario mínimo al mes es imposible invertir esos 70.000 pesos, puesto que existen otras necesidades como la alimentación, el transporte, los servicios públicos, etc. Sin estos gastos el ser humano no puede vivir o trabajar, por lo que el joven sólo puede acceder a lo que el Estado ofrece.
Al ingresar a la escuela pública el estudiante no va a recibir una educación de calidad, por lo que al presentar el examen de estado ICFES obtendrá un mal puesto que no le permitirá acceder a la universidad pública, y al graduarse no encontrará en qué ocuparse.
El problema de calidad en la educación pública tiene dos causas: el fomento de la mediocridad por parte del estado y la falta de apoyo al docente.

El estado, en su afán de dar cobertura y gastar poco dinero en educación, creó el infame decreto 230 de 2002, que trajo como consecuencia que los docentes y el consejo académico de las instituciones educativas no pudieran rajar más del  5% de los estudiantes (art. 9), por lo que si en un curso de 30 personas había un muchacho que perdía 12 materias, otro 11 y un último 10, sólo podía perder el de 12 asignaturas. Esto trajo como consecuencia que muchos jóvenes pasaran todo su colegio sin perder el año, no gracias a sus conocimientos sino a que siempre hubo alguien peor que ellos.
Cuando un estudiante de este tipo sale del colegio, no puede hacer nada porque su ICFES es muy malo, y esto no le permite ingresar a la educación superior, o la militar en algunos casos. Este pésimo resultado en el examen se da porque el estudiante no puede leer bien, no sabe álgebra, trigonometría  y cálculo, no aprendió sobre ciencias y, aunque el colegio le quiso exigir, la ley no lo permitió. Aunque esta norma “murió” el año pasado por el decreto 1290 de 2009, generaciones completas quedaron marcadas por sus nefastos efectos. Esto se ejemplifica en que los docentes y el estado  prevén que la “mortandad” de los estudiantes con respecto a su año electivo  aumentará considerablemente en los próximos años, ya que el estudiante no tenía necesidad de esforzarse antes del 2010 para aprobar el año, y viene acostumbrado a un ritmo de mediocridad.
Otro problema es la falta de apoyo del estado hacía el docente que, por razones de presupuesto, limitaciones burocráticas y falta de estímulos, no se esfuerza por ofrecer más allá de lo que dice el libro y obliga la ley.


La educación privada sin responsabilidad ética
Muchos de los colegios privados no ofrecen una educación de calidad simplemente porque no son instituciones constituidas con el fin de generar conocimiento hacia sus estudiantes, sino que buscan generar una alta ganancia para sus propietarios.
Por mandato constitucional los particulares pueden constituir instituciones educativas (art. 68), pero en algunos casos por la ambición de sus propietarios y la necesidad de una educación mejor que la estatal, estos colegios se convierten en instituciones de la mediocridad.
Hay colegios que cobran pensiones no muy costosas a los particulares, pero muchas veces estas escuelas contratan profesores poco preparados, no invierten en investigación y mucho menos en infraestructura, por lo que sus egresados salen mal preparados y el dueño del colegio muy enriquecido a costa de la necesidad de los demás. Generalmente estas instituciones dan una educación superior a la estatal, pero eso no significa que la educación sea la adecuada,  por lo que los egresados de los denominados “colegios de garaje” van a tener muchos problemas para acceder a la educación superior y enfrentarse a ella.
Lo ideal sería que el estado regulara de manera más rigurosa estas instituciones, pero como éste ofrece una educación inferior, obviamente si regulara de manera correcta estos establecimientos, violaría la igualdad de derechos entre el estado y los establecimientos educativos privados, ya que al estado se le exigiría menos obligaciones que a la persona privada. Existen colegios privados no muy costosos que dan una formación relativamente buena a sus egresados, y aunque poseen exámenes de admisión y se necesitan generalmente contactos para entrar, esto es la muestra de que se puede dar una educación privada sin ánimo de lucro.
 

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